INTELIGENCIA
El Internet de las Cosas se aprovecha para medir ciertos parámetros externos de forma automática y sin la interacción del ser humano, y que esos datos viajen a un centro de procesamiento para que se tomen las decisiones adecuadas en tiempo real.
Ejemplos: sensores en multitud de puntos como alarmas, semáforos, alcantarillas, vehículos, alumbrado...
CONECTIVIDAD
Mucha gente dice que es la conectividad lo que dota al Internet de las Cosas de todo su potencial. Permite compatibilidad y acceso a la red, sea cual sea el medio que le rodea.
SENSIBILIDAD
Gracias a nuestros sentidos y capacidad de entender el mundo físico y personas que nos rodean, somos capaces de interaccionar día a día para sobrevivir. Los sensores son los encargados de transportar esta visión a las máquinas. Las diferentes tecnologías de detección y reconocimiento, proporcionan los medios necesarios para creae experiencias que reflejen un verdadero conocimiento del mundo físico y sus habitantes.
INTERACCIÓN
Gracias a la interacción podemos establecer la comunicación necesaria entre el mundo físico, las personas y las máquinas. Me es indiferente hablar de una casa inteligente o una granja con tecnologías agrícolas inteligentes, la expresibidad del sistema es clave a la hora de crear productos que interactúan de forma inteligente con el mundo real.
ENERGÍA
Es indiscutible que sin energía no podemos hacer funcionar nuestros dispositivos. El problema es que no podemos crear miles de millones de cosas que funcionan con baterías. El almacenamiento de energía es complicado y a la larga, estas baterías se deterioran. Además la energía de estas baterías sólo puede ser consumida por el dispositivo que posee la batería y es, precisamente, esta incapacidad para compartir energía entre dispositivos la que presenta un problema a un mundo inteligente.
SEGURIDAD
Gracias al Internet de las Cosas, ganamos eficiencia, nuevas posibilidades hasta ahora no exploradas y otros beneficios, pero no debemos olvidarnos de la seguridad.
Debemos diseñar una arquitectura segura, tanto en términos tradicionales (riesgo eléctrico, protección a personas) como digital (ciberseguridad, privacidad). Es decir, en el estudio de esta seguridad debemos tener en cuenta el correcto cuidado de nuestros datos personales y la seguridad de nuestro bienestar físico.
La necesidad de fijar unos criterios de valoración que deben cumplir redes, datos, dispositivos y técnicos especializados nos lleva a un nuevo paradigma de seguridad capaz de escalar sin complicaciones y en el que inevitablemente deben participar todos los actores implicados (instituciones públicas, privadas, académicas y coorporativas).
Debemos diseñar una arquitectura segura, tanto en términos tradicionales (riesgo eléctrico, protección a personas) como digital (ciberseguridad, privacidad). Es decir, en el estudio de esta seguridad debemos tener en cuenta el correcto cuidado de nuestros datos personales y la seguridad de nuestro bienestar físico.
La necesidad de fijar unos criterios de valoración que deben cumplir redes, datos, dispositivos y técnicos especializados nos lleva a un nuevo paradigma de seguridad capaz de escalar sin complicaciones y en el que inevitablemente deben participar todos los actores implicados (instituciones públicas, privadas, académicas y coorporativas).
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